La lucha como valor ético del Educador Revolucionario.


¿Qué defecto 1detesta mas?: “EL SERVILISMO”.
¿Cuál es su idea de felicidad?: “LA LUCHA”
Su idea de desgracia: “LA SUMISIÓN”. 
Karl Marx
En la historia de la humanidad, la subjetividad, se ha constituido en uno de los temas más complejos y diversos. Muchos pensadores e intelectuales desde las sociedad esclavista, hasta la actual, han dedicado sus mejores escritos y discursos a este tema, en el cual, la ética y la moral definidas en cada etapa, con diferentes características, pero con similares métodos e intereses, a moldeado los diferentes modelos de conducta del hombre y la mujer en sociedad. Si bien las condiciones materiales de los seres humanos juegan un papel fundamental, en la realidad del individuo y las sociedades, negar las condiciones subjetivas, sería negar en si mismo la realidad concreta y abstracta de la vida, la cual es diversa, compleja y dialéctica.
Dentro de este renglón, la ética para la sociedad esclavista, por ejemplo, tenía al igual que todas las demás un fuerte contenido religioso, el cual ha sido utilizado para los intereses de la clase dominante, de mantener en un letargo pasmoso a las clases dominadas en cada uno de estos períodos, llenas de conductas supuestamente morales y éticas que han llenado de miedo a las sociedades convirtiéndolas en sumisas, costumbristas, y hasta serviles con tal de mantener las cosas como están, porque así lo quiso Dios o los dioses del momento.
Así, en esta maravillosa tierra hoy llamada América, nos llegó de sopetón todo este cúmulo de “valores éticos”, heredados de un grupo de gente que unos creyendo llevar sabiduría y otros con la claridad de la dominación y explotación en sus mentes a punta de hierro, cruz y sangre nos impusieron una serie de costumbres, que no tenían absolutamente nada que ver con nuestra realidad material, y a pesar de las diferentes formas y fondos, en este pedazo de tierra, antes de la invasión, todos teníamos todo, nadie se quedaba sin nada, el hombre y la mujer como parte de la naturaleza, era una realidad no un sueño de un grupo de marchantes con megáfonos, y así se fueron imponiendo uno tras otros los designios de unos reyes que a pesar de que por aquí nunca se les vio las caras, vimos y seguimos viendo sus pesuñas. Luego de la llegada de los conquistadores, nuestros valores éticos fueron siendo poco a poco exterminados junto con las poblaciones que lo materializaban, y la imposición de los Reyes y dueños de las fructíferas tierras recién encontradas, dominaron a las grandes mayorías de nuestro continente, nos impusieron, “el pecado original, el lado oscuro”, la cual es la manera más tramposa y fraudulenta, por tanto ella misma inmoral de impedir conscientemente que se descubran las razones materiales que están por debajo de las mistificaciones idealistas sobre el mal.
En ese mismo sentido, nos fueron “educando” a la fuerza, pero con el tiempo los antagonismos de clase, reflejados en las intentonas del negro Andresote, de Gual y España y los movimientos independentistas en todo el continente liderizados en Sur América por Bolívar, San Martín, entre otros, e incentivados por las revoluciones burguesas en Europa y América del Norte, comenzaron a construir una nueva subjetividad, una nueva ética, la burguesa, la cual si bien se venía construyendo en la etapa pre imperialista en nuestro continente, vio su momento cumbre en el triunfo de todas estas revoluciones, las cuales nos entregaron un valor ético fundamental que hasta el día de hoy mantenemos y defendemos, la Identidad, no como clase, sino como nación; grandes hombres como Bolívar, los cuales con su evolución en la lucha, y con la innegable influencia de educadores como Simón Rodríguez empezaron a comprender con una lógica diferente a las reflejadas en las revoluciones europeas, a pesar de la gran influencia que ejercían en cada uno de ellos.
Esto derivó en una inmediata reacción de la burguesía que mediocremente empezaba a consolidarse, y con la influencia externa, la traición al pueblo y sus principales líderes no se hizo esperar, los desterraron, asesinaron, vilipendiaron y así entre reacciones y guerras tuvimos nuevos dueños con nombres más criollitos, pero con la misma sed de dominación.
Las contradicciones éticas seguían siendo las mismas, con nuevos protagonistas en la clase dominante y los mismos explotados de siempre como víctimas de todas estas realidades materiales las cuales construían sus propias subjetividades.
De igual forma, fueron sucediendo hechos históricos en Venezuela y el mundo, uno tras otro, todos con una característica similar: la lucha entre clases por la consecución del Poder, y es en este punto donde se debe hacer un alto para reivindicar la nueva ética enarbolada, por el proletariado de finales del siglo XIX y principios del XX, los cuales reivindicados en Carlos Marx, y muchos otros líderes e intelectuales introdujeron nuevos valores éticos como: la fuerza, la unidad de objetivos, la lucha revolucionaria, la solidaridad con todo lo humano y la duda metódica, en el seno de los pueblos explotados de Europa y con el tiempo y la importante contribución de un Samuel Robinsón, Martí, Mariátegui, Che, Fidel, Fabricio, entre muchísimos más, se opusieron a la ética burguesa de la clase dominante que induce a la debilidad, el servilismo, la credulidad y la sumisión a los explotados, alejándolos del valor ético más importante en el marco de la voraz sociedad capitalista: La Lucha.
Luego de las mil batallas dadas por los pueblos del mundo, a lo largo de su historia, la lucha se convierte, en el principal valor que debemos tener para transformar la sociedad, es por ello que con el triunfo de la Revolución Bolivariana, el avance del pueblo pobre latinoamericano y las condiciones actuales donde la batalla de las ideas en el principal espacio de confrontación de clases, el papel ético del educador revolucionario es tan importante como el de la espada de Bolívar, tan importante como el fusil del guerrillero, tan grande como hacer Patria, la necesidad de una nueva subjetividad nace en gran medida de la nueva pedagogía, la nueva forma de ver al mundo, a la sociedad y al ser humano, donde rompamos con la mercantilización de las relaciones humanas; y que mejor sujeto para construirla que el educador revolucionario junto con el educando, transformando a la sociedad en su conjunto, dándole una nueva sonrisa a la vida podremos avanzar en las condiciones materiales para la concreción del socialismo, pero si no construimos nuevos valores éticos, que le den un golpe terminal a la burguesía y a sus pretensiones, estaremos dando al traste, con la última oportunidad que tenemos como mundo de sobrevivir.
Es por esto que el educador, se encuentra como sujeto histórico en una posición privilegiada en el combate revolucionario de la actualidad, pues si bien no es parte del aparato productivo material del país directamente, forma a quienes lo son, y mostrar desde una amplia concepción del aula una nueva forma de relaciones humanas, generando una nueva ética donde los valores morales, del socialismo, o del mismo cristianismo en sus raíces, o la búsqueda de nuestras raíces indígenas o afrodescendientes sirvan para relacionarnos, pero, mientras exista una injusticia en el mundo el educador tiene como principio base la lucha por la transformación de este, como lo dijo Paulo Freire, para la liberación individual, social y la obtención del poder. Hacer lo contrario sería traicionar al pueblo y a sus principales líderes tal y como lo hicieron, luego de las revoluciones independentistas, como lo hicieron en la guerra federal y como se hizo en el pacto de punto fijo. A ese nivel está el compromiso ético con la Patria y las clases excluidas de todos y todas las educadoras. Por ello vale la pena traer una vez más el pensamiento del padre Libertador: “Vacilar es perdernos”.
Gustavo Villapol
Comunicador Popular
EDS. Teresita de la Parra.
Misión Cultura

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